Evelyn Cohen
Cómo me ves?
- Año
- 2026
- Técnica
- Mixta sobre papel algodón
- Medidas
- 38cm x 57cm
"El rostro del otro me reclama una respuesta antes que cualquier pensamiento." Emmanuel Levinas Esta serie se construye como un tránsito entre presencias. Una exploración de la búsqueda incesante: del yo, del otro, en el otro, y —tal vez más profundamente— de ese otro que nos habita. “Entre el Yo y el Tú no hay propósito alguno, ni codicia ni anticipación; y el anhelo mismo se transforma al precipitarse del sueño a la realidad. Todo medio es un obstáculo. Solo donde todos los medios se han desintegrado, surgen los encuentros.” Martín Buber, Yo y Tú Las piezas proponen múltiples entradas: gestos suaves, juegos sutiles, arrebatos momentáneos, juicios silentes. Hay miradas que retroceden hacia lo que fue, y otras que tantean lo que aún no es. En este territorio visual, el encuentro es un estado en movimiento. Un espejo fragmentado donde lo propio y lo ajeno se confunden, se niegan, se reconocen. A este gesto se suma la necesidad de recobrar lo mágico. Volver a ese universo primero, donde lo real y lo imaginario conviven sin fronteras. Donde el color no representa, sino vibra. Donde las formas son ecos de una infancia que no se ha ido, solo se ha silenciado. Las piezas convocan ese lenguaje anterior a las palabras. Un territorio de juego, de símbolos, de invención libre, donde la experiencia estética se vuelve también una forma de reencuentro. Evelyn Cohen
Mi práctica se inscribe en la expresión visceral, un lenguaje pictórico que he desarrollado a lo largo de más de 25 años de trayectoria independiente. El eje central de mi trabajo actual, la serie Rostros, explora el encuentro con el otro y la otredad que habita en nosotros mismos: parto de la idea de Lévinas de que el rostro del otro nos reclama una respuesta, y de la relación Yo-Tú de Buber como estructura de vínculo genuino. Trabajo el rostro como espejo fragmentado —nunca como retrato fiel, sino como territorio donde se cruzan identidad, memoria y alteridad—. Me interesa recuperar lo mágico y lo infantil como formas legítimas de conocimiento, y utilizo el color no para representar sino para vibrar, para producir una experiencia sensorial directa en quien observa. Mi formación en relaciones internacionales y en estudios judaicos, sumada a años de docencia artística bajo el método Reggio Emilia, atraviesa esta búsqueda: entender el arte como espacio de encuentro genuino entre subjetividades.